Cuatro aleteos suaves sin gran giro de alas, y por tanto poco gasto de energía, suficiente para ir de una flor a otra próximas entre si.
Cuatro aleteos suaves sin gran giro de alas, y por tanto poco gasto de energía, suficiente para ir de una flor a otra próximas entre si.
A la hora del pecoreo sobre flores de Rosa arvensis, estos insectos llevan a cabo esta acción abrazando los estambres con sus patas delanteras y posteriormente adhieren el polen a sus patas traseras. En este proceso vemos dos ejemplares distintos, que aunque emplean la misma técnica, el primero lo ejecuta de una forma impetuosa, mientras que el segundo de forma más reposada. Probáblemente si los dos emplean cada uno siempre su misma táctica, no cabe duda que el segundo obtiene un mejor rendimiento a juzgar por la cantidad que trasporta respecto a su congénere.
En el vídeo superior, un ejemplar de Bombus terrestris, después de realizar su pecoreo inicia su vuelo observándose la gran cantidad de polen adosado a sus patas, pareciendo al comienzo que le dificulta alcanzar altura y desciende dando la impresión que fuese a volver a posarse en la misma flor. Sin embargo en este otro intento de iniciar el vuelo logra alejarse en pos de otra flor alejada.
Este ejemplar Merodon sp, al acercarme levantó el vuelo con tal sorpresa que nada más comenzarlo, giró y volvió a posarse en la misma flor, dando tiempo a completar una toma en cada sentido.
Al aproximarme a un tocho de madera con una indicación, percibí una lagartija asomándose a su escondrijo. Al llegar próximo al mismo se introdujo en él. Aguardé con cámara en ristre y la espera dio resultado.
Me miraba espectante antes de asomarse y al estar inmóvil asomó por un instante siguiéndome con su mirada, hasta que al moverme se introdujo de nuevo. Proseguí mi marcha.
En esta toma, se advierte como la abeja no se posó como cabría esperar, sino que rodeó a la flor y siguió su camino. Posiblemente detectó algo que hizo cambiase el rumbo cuando pasaba por encima de los estambres.
En estas otras dos tomas siguientes sin embargo, las abejas rodearon en un primer momento a los estambres para posteriormente posarse.
Un ejemplar de Bombus terrestris sobrevuela un cardo y a otro insecto.
Aterrizaje y despegue simultáneos por parte de dos Halictus sp.
Como puede apreciarse en las dos fotografías siguientes la actitud de los individuos que llegan al cardo es completamente opuesta. En efecto en el primer caso, un insecto de diferente especie se aproxima y al final se posará sin interrumpir la labor del que ya estaba posado. Sin embargo en la segunda fotografía el individuo que se aproxima choca frontalmente como para expulsar al que ya estaba.
Antes de elevarse al aire, primero se incorpora de la posición horizontal en la que estaba, observar que materialmente está suspendido en el aire. Acto seguido aletea para levantar el vuelo.
Bombus terrestris a punto de posarse en una flor de rosa arvensis.
Este otro ejemplar es cazado en vuelo rasante a vista de pájaro.
En ambas fotografías se observa un curioso fenómeno que habitualmente ocurre con esta especie, Xylocopa violácea. Es como si el insecto se tragase gran parte de la iluminación y reflejase una mínima parte. Para lograr que se vea realmente como es y no una mancha negra, se sobreexpone la toma, perdiéndose parte de la información del fondo y a cambio obtenemos una imagen real del espécímen fotografiado.
Xylocopa llegando a una flor de la cebolla (Allium cepa).
Xylocopa deprendiéndose de una flor de lirio del Nilo (Agapanthus headburne).Esta forma es habitual de emprender el vuelo: se descuelgan y una vez desprendidas sus patas de la flor comienzan con su aleteo adquiriendo la velocidad suficiente para desplazarse.
Después de una semana en el mismo lugar de acantos donde encontré moscas en lugar de abejorros, seguían asolándose y revoloteando sin ser visto ningún abejorro.
Mosca a punto de iniciar el vuelo con parte de su cuerpo ya en el aire.
Ejemplar de abeja melífera abandonando una flor, después de realizar la tarea de recolectar polen que añadía a sus corbículas o cestillos en sus patas traseras. Nótese la bolita que transporta .
Las tres siguientes fotografías muestran la forma de recolectar que practicaba. Giraba alrededor de la flor con un incesante vibrar, así consigue que el polen se desprendiese de los estambres de la flor, a la vez lo recoge en sus patas traseras mediante los denominados peines recolectores, llevándolos a las corbículas donde los aplasta para su mejor transporte.
Espera que dio su fruto enfocando a este ejemplar posado y, como resultado se obtuvo esta imagen en el instante que el Eristalis tenax desplegó alas e inició su ascenso.
Fotografía igualmente realzada tras una espera con este Heliotaurus ruficolis que recorría un pétalo de la amapola blanca (Papaver somniferum), hasta que abrió sus élitros y se alzó al aire.
Al comienzo de primavera durante dos semanas, la especie de árbol Olmo común (Ulmus minor), en Madrid revienta a brotar. Es entonces cuando las cotorras Argentinas ((Myopsitta monachus) al detectarlo acuden para darse verdaderos festines.
Primero picotean las todavía inmaduras sámaras (fruto alado), para posteriormente ingerirlas. Este proceso lo repiten día tras día hasta que comienzan a secarse ,y entonces las desechan.
No solo las cotorras hacen esta especie de almuerzo, pues los gorriones aunque en menor número también lo llevan a cabo.
No siempre en el entorno de los almendros en flor se fotografían insectos, sino que a veces como es el caso algún pajarillo(carbonero), que observa como estatua, a ver si consigue como insectívoro que es, algún diminuto insecto que cazar en el interior de las florecilas.
Afortunadamente para este pequeño coleóptero que andaba pululando en un árbol próximo, no se llevó ningún susto.
Abejorros, Bombus terrestris. Al igual que las abejas son de los primeros especímenes que visitan a los almendros, colaborando en su polinización.
Curiosa la visión desde la parte posterior del segundo ejemplar con dibujo que le ayuda posiblemente a mimetizarse.
Con la lengua lista a libar nada más posarse.